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29 may 2007

EL MALTRATO A MENORES

INTRODUCCION.

La Declaración de los Derechos de los Niños de la ONU (20 de noviembre de 1959) dice: “El niño deberá ser protegido en contra de todo tipo de negligencia, crueldad o explotación”.

No obstante, el maltrato físico, sexual y psicológico en los niños es una lamentable situación actual que hace imperativo que la sociedad entera conozca y defienda los Derecho Universales de los Niños, evitándose este maltrato.

El reconocimiento del maltrato de los niños como un problema social es algo relativamente nuevo. A través de la historia los niños han sido vistos como la propiedad de sus padres, pudiendo éstos disciplinarlos como mejor les pareciera.

El maltrato de los niños es una gran tragedia en nuestro país. Los niños, víctimas de la violencia en el hogar, se encuentran en todos los grupos socioeconómicos, culturales, raciales y de edades. Los patrones de violencia se transmiten a menudo dentro de la familia: ¡Los golpeados se convierten en golpeadores!

Actualmente, la crisis social que impera en nuestro país ha generado un aumento en la tensión familiar, lo cual se refleja en una mayor impaciencia para con los niños, propiciando el maltrato físico, verbal o psicológico contra ellos, además de la dificultad para proveerles alimento, salud y educación.

EL MALTRATO DE NIÑOS Y SUS VARIAS MANERAS DE ABUSO.

El maltrato a los ni ños puede ser abierto y visible o de maneras sutiles y encubiertas. Este tipo de abuso puede expresarse de varias formas:

ABUSO FISICO:

Incluye las lesiones que sufren los ni ños y que no son accidentales, desde una bofetada, empujones y golpes, hasta la rotura de huesos, heridas con objetos diversos o armas. El abuso en el castigo corporal le estará negando al niño el desarrollo emocional apropiado que da como resultado un adulto equilibrado y responsable. Al niño maltratado le resulta más sencillo entregarse a las drogas, el alcohol o a las conductas sexuales desviadas.

ABUSO VERBAL:

El maltrato verbal puede ser tan degradante y humillante para el niño, que puede llegar a convencerse de que cualquier castigo físico que siga a los insultos es merecido. El padre o madre vociferante, que con frecuencia utiliza en sus expresiones maldiciones y lenguaje soez, priva al niño de su propia estima, le crea problemas de identidad, y puede llegar a deprimirlo hasta el punto de transformarlo en un incapacitado emocional.

ABUSO PSICOLOGICO O EMOCIONAL:

Incluye retirar el amor y el afecto, rechazar, degradar y amenazar al ni ño que aún depende emocionalmente de los padres.

NEGLIGENCIA:

Cuando no son satisfechas las necesidades b ásicas del niño para su sobrevivencia (alimento, ropa, vivienda, medicinas), o de amor, cuidado y dirección; o incluso cuando se obliga al menor a que asuma un rol o papel que no es apropiado para su edad (como el cuidar a alguien).

ABUSO SEXUAL:

Este incluye el “manoseo” o caricias en sus genitales por parte de adultos hasta la violación. Se denomina “Incesto” cuando este abuso lo realiza un miembro de la familia y “Asalto Sexual” cuando el agresor no es miembro de la familia.

DESTRUCCION DE PROPIEDADES Y MASCOTAS:

Que son de alg ún significado para el propietario. Es especialmente común entre los hermanos mayores, que hacen que aparezca como un accidente, y por los padres que usan esto como una forma de disciplina.Los niños maltratados se sienten con frecuencia deprimidos, obtienen malas calificaciones en la escuela, se comportan mal y algunos llegan a delinquir. Con frecuencia son mentirosos, hacen trampas y violan los derechos de los demás. Suponiendo que la violencia es una respuesta conductual normal, recurren a ella para resolver problemas en la escuela, con sus condiscípulos y familiares. A menudo serán suicidas y algunos pensarán en matar a sus padres. Un gran porcentaje de la población de las cárceles es el producto de la violencia dentro de la familia.

No importa cuáles sean las circunstancias, los niños son incapaces de escapar de este problema y, a menudo, de obtener ayuda alguna.

CARACTERISTICAS DE LAS FAMILIAS DONDE EXISTE MALTRATO A MENORES.

Las familias abusivas presentan algunas de las siguientes características:

  • En muchas ocasiones los padres no se dan cuenta que están siendo abusivos. No necesitan necesariamente un motivo para castigar a sus hijos. Los padres abusivos a menudo experimentaron el abuso o la conducta negligente de parte de sus propios padres.
  • Los padres abusivos generalmente no entienden las necesidades del niño y no están capacitados para cumplir su papel.
  • Los padres abusivos no están conscientes de las capacidades y limitaciones de los niños en sus diferentes edades y etapas, lo cual es esencial para la crianza.La familia abusiva a menudo está aislada de los vecinos y familiares.
  • Los padres inmaduros o inseguros comunmente batallan con los problemas de la vida diaria, reflejando en sus hijos tales características. Muchas familias abusivas se consideran religiosas y pretextan pasajes de la Biblia para justificar su maltrato hacia los niños.

LA IGLESIA DE DIOS (7º DIA) A.R. Y EL MALTRATO A MENORES.

Como Iglesia reconocemos nuestro compromiso ante el maltrato a menores en los siguientes aspectos:

Cuando en alguna de nuestras familias se estuviere dando alguna clase de abuso o maltrato a menores, tenemos la obligación de ofrecer una pastoral cristiana con esa familia, que incluye la orientación de buscar ayuda socia;, por ejemplo, del D.I.F., de la Procuraduría para la Defensa del Menor y la Familia, o de algún Trabajador Social que pueda auxiliar.

Admitimos nuestra Misión Profética de señalar el pecado del maltrato a menores y llevar al miembro ofensor de nuestra Iglesia al arrepentimiento, buscando el perdón de Dios.

La Iglesia de Dios (7º día) A.R. reconoce su obligación de denunciar los abusos a menores y ser de apoyo durante el proceso de ayuda institucional a la familia donde hubiere abuso, ayudando a los adultos que abusan a vencer la vergüenza de admitir que necesitan ayuda.

Admitimos como Iglesia que los niños maltratados necesitan protección, apoyo, alguien que los escuche, cuidado y dedicación. Reconocemos, sobre todo, que el ministerio con los niños maltratados precisa de una labor de confirmación; esto es, que el niño necesita escuchar un mensaje muy importante para su autoestima: “No es tu culpa”; “no hiciste nada malo”; “me alegro que estés vivo” o “que no estés lastimado”, así como ser consecuentes con ellos; es decir, tolerarlos con amor.

Si la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que todo ser humano tiene derecho a la salud, vivienda, vestido, alimento y educación, la Iglesia de Dios (7º día) A. R. reconoce que debe impulsar el ejercicio y práctica de estos derechos fundamentales en la vida.

LA BIBLIA Y LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS.

  • El niño tiene derecho a ser amado y aceptado (Tito 2:4; Mateo 10:42).
  • El niño tiene derecho a ser instruido y recibir educación cristiana y secular (Proverbios 22:6; Efesios 6:4).
  • El niño tiene derecho a ser cuidado (1 Timoteo 5:8).
  • El niño tiene derecho a ser respetado (Colosenses 3:21; Mateo 18:10).
  • El niño tiene derecho a recibir los refuerzos que generen el respeto de sí mismo y sentimientos de seguridad y pertenencia (Proverbios 4: 3).
  • El niño tiene derecho a ver que sus padres se demuestran el uno al otro respeto y afecto sincero (Cantares 6:3).
  • El niño tiene derecho a ser disciplinado en formas justas y congruentes (Proverbios 3:11-12).
  • No esperar de un niño más de lo que puede o está capacitado para dar.
  • Ser justos y correctos al administrar disciplina (Hebreos 12:11), no siendo inflexibles (Efesios 6:4; Colosenses 3:21).
  • Nunca aplicar castigos con ira (Proverbios 19:18).
  • Dar siempre una explicación al niño , para que sepa con seguridad por qué se le disciplina (Proverbios 13:24; 10:13, Eclesiastés 8:1; Proverbios 29:17; 23:13-14; 22:15).

Ante lo expuesto y considerando lo grave de este problema social, presentamos nuestra

DECLARACION GENERAL

  • La Iglesia de Dios (7º día) A.R. afirma que el maltrato a menores es un pecado que Dios condena en su Palabra: Proverbios 19:18.
  • La Iglesia no debe tolerar el maltrato a menores, sino denunciar todo abuso, negligencia, crueldad y explotación de que sean objeto los menores.
  • La Iglesia conocerá la Declaración de los Derechos de los Niños de la O.N.U., con el fin de proteger a los menores y orientar a los padres sobre sus derechos y obligaciones.
  • La Iglesia enfocará su quehacer pastoral en instruir a los padres de familia de su comunidad, con la guía de la Palabra de Dios, sobre el cuidado, atención, instrucción, buen ejemplo y disciplina que el Señor quiere que se dé a sus hijos.
  • La Iglesia, mostrando el amor de Dios, buscará cooperar con las autoridades y grupos sociales que protegen a los niños maltratados, ofreciendo ayuda espiritual, así como consejería a los padres y niños, proveyendo recursos económicos y materiales para su atención integral.
  • La Iglesia estará dispuesta a abrir sus hogares, instalaciones de sus templos u organizar algún albergue temporal para recibir y proteger a los niños maltratados que así lo requieran.

CONCLUSION.

La violencia es como una adicci ón: ¡sin tratamiento volverá a repetirse! Por ello, nuestro empeño como Iglesia es ayudar a que los niños de nuestro tiempo puedan vivir y crecer sanos, satisfechas sus necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales, en un marco de amor, respeto y alegría.

La Homosexualidad

INTRODUCCION

Hoy día, en nuestra sociedad, el juicio sobre el tema de la «homosexualidad» ha adquirido un matiz muy relajado y de una casi aceptación, especialmente por los conceptos de la «libertad individual» y por el de la «preferencia sexual».

En cuanto al primero, es decir, sobre el asunto de la «libertad individual» y en el criterio más común de la sociedad, se destaca que cada persona tiene el derecho propio de creer o conducirse conforme a su propia convicción, siempre y cuando ello no atente expresa y directamente contra el bien social. Como principio, la «libertad individual» de una persona es algo que por derecho suena lógico y que en última instancia está avalado por la Constitución de nuestro país y por la Carta de los Derechos Humanos. Sin embargo, al aplicar esta «libertad» en el terreno de la moral sexual se cae en un relativismo donde «todo» parece estar permitido y lo cual, en el último de los casos, queda a criterio y en reserva de la persona misma, de su esfera privada.

En cuanto al segundo concepto que se maneja en al sociedad, es decir, el de la «preferencia sexual», se argumenta que existen distintas preferencia sexuales y de lo cual la homosexualidad es una de ellas. Este concepto de la «preferencia sexual» hace que la relación heterosexual (hombre-mujer) sea «sólo una más», de entre las llamadas «preferencias sexuales» que tenemos hoy. Así, una persona puede elegir su «preferencia sexual» y practicarla a «discreción», obteniendo así su satisfacción y una «auto-realización» personal. En el caso de las llamadas «preferencias sexuales» no se tiene como base el concepto de una moral social o religiosa generalmente aceptadas, sino que sencillamente se trabaja sobre la premisa de «la satisfacción emocional del individuo»; en este caso la persona homosexual se reserva para sí misma el derecho de su autosatisfacción emocional y sexual.

I. Definición del término.

«Homosexualidad» es la inclinación y atracción sexual que se tiene por la persona del mismo sexo, es decir, un varón siente inclinación sexual hacia otro varón y una mujer siente inclinación sexual hacia otra mujer. «Homosexual» es una persona, varón o mujer, que se inclina a desarrollar su vida sexual en función de una persona de su mismo sexo. La «Homosexualidad activa» es cuando una persona ejerce y practica su inclinación sexual con alguno (a) de su mismo sexo.

II Generalidades de la problemática homosexual.

La problemática homosexual es compleja. Y aun cuando se exponen factores biológicos como causantes de la condición homosexual, se tiende más a favorecer los criterios situacionales y ambientales (psíco-sociales) que propician la conducta homosexual.

Ubicados en el área de los factores «psico-sociales», existen variables más o menos identificables. Y tales variables incluyen tanto el ambiente familiar como el ambiente social.

Al nivel de la familia, algunos opinan que la conducta homosexual se puede comenzar a generar alrededor de los seis años de edad, cuando el infante no tiene un referente adecuado de la relación varón-mujer que representan sus padres. Incluso si por distintas causas existe la ausencia de uno de ellos; o también, si la participación y personalidad de alguno de los padres quedan anuladas y absorbidas por el otro.

También está el caso de los ataques sexuales que el infante y/o adolescente puede sufrir a manos de un adulto, sea éste alguno de sus padres, o de un pariente cercano. Los ataques sexuales siempre son traumáticos para quien los sufre. Y este sufrimiento generalmente se depositará en el nivel del inconsciente de la persona; o le acompañará en agudos temores, pesadillas, introversión y quizá el desarrollo de una futura conducta homosexual.

Igual se reconoce que algunos casos de conducta homosexual están en la inducción de la que una persona puede ser objeto en su etapa adolescente. El que le inducirá será un homosexual activo o una persona que practique ambas relaciones (relaciones homosexuales y relaciones heterosexuales).

Al nivel del ambiente social, y tomando en cuenta el relajamiento con que se juzga la cuesti ón moral, también pueden existir acuciantes para que, si bien no se desarrollen conductas homosexuales permanentes, al menos si se experimenten ocasionales encuentros homosexuales.Y también están algunas figuras o personajes públicos, cuyo relajamiento sexual, sugerido o abiertamente declarado, influirá en el criterio sexual de los adolescentes y jóvenes.

Igual el referente de amigos y conocidos homosexuales hará que la condición homosexual se vea con cierta «normalidad» o aceptación.

III. El tema de la homosexualidad en la Biblia.

Ciertamente no es un tema abundante, pero en la Escritura existen varios pasajes que específicamente hablan sobre la homosexualidad. Estos textos son: Levítico 18:22; 20:13; Romanos 1: 27; 1 Corintios 6: 9; 1 Timoteo 1: 10.

En los pasajes de Levítico se dice: «No te echarás con varón como con mujer; si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron, han de ser muertos, sobre ellos será su sangre». Este pasaje trata una prohibición estricta para la práctica homosexual, que es muy probable que fuera común en aquel tiempo y no sólo por cuestiones de ciertos rituales religiosos paganos, sino también como alternativa de vida sexual.

En la cita de Romanos, Pablo argumenta sobre la base de que la práctica homosexual es antinatural, pues «se cambia el uso natural por el que es contra naturaleza». Es evidente que para la sociedad romana del tiempo de Pablo, la homosexualidad era aceptada al igual que en la sociedad griega. Pero para el apóstol se trata de una violación directa del orden natural de los seres humanos quienes, sumidos en la idolatría, tuercen el verdadero conocimiento de Dios.

En el pasaje de 1 Corintios se enlista una serie de pecados que van contra el orden del Reino de Dios. Ahí aparecen los afeminados (griegos maiakoi), y los que se echan con varones (griego arsenokoitai). Los maiakoi eran los que jugaban el rol pasivo en la relación homosexual y los arsenokoitai los que desempeñaban el rol activo.

En el pasaje de Timoteo vuelven a aparecer los arsenokoitai.

El tenor bíblico, tanto Antiguo Testamento como Nuevo Testamento, se maneja en un sentido de rechazo y repudio de la práctica homosexual. Y aunque se argumenta que tal rechazo de la Biblia por la homosexualidad está condicionado por cuestiones de tipo cultural y religioso, lo cierto es que los propios textos señalan claramente que las relaciones homosexuales están en contra de la disposición divina, y en contra del orden del matrimonio heterosexual que Dios ordenó (varón- mujer).

Es importante que sí señalemos el hecho de que los textos referidos anteriormente se refieren específicamente a una homosexualidad activa y que no hay ni existe una valoración de las causas fisiológicas o psicológicas de esta condición anormal. En todo caso, la causante se encuentra en la situación generalizada de pecado y perversión en que se halla la humanidad.

Algunos que favorecen la validez de la conducta homosexual interpretan estos textos como se refieren a una homosexualidad libertina o promiscua, pero que ante una «relación estable y de unión permanente» de la pareja homosexual, entonces no hay evidencia para condenar dicha relación. Interpretaciones como ésta, sirven de base no sólo para justificar la conducta homosexual, sino también para formar «iglesias» de homosexuales, donde se pretende vivir la fe cristiana y celebrar uniones «estables» entre homosexuales.

ALGUNAS PAUTAS PASTORALES.

  1. Que a la par del consejo espiritual, haya un acompañamiento terapéutico profesional.
  2. Si se trata de un homosexual activo, debe convenirse con él en suspender su práctica homosexual.
  3. Debe preguntarse, con tacto, sobre su condición de salud.
  4. Si se trata de un homosexual pasivo, debe invitársele a que durante su proceso de fe, se abstenga de aceptar alguna invitación por parte de un homosexual activo.
  5. El caso debe manejarse y tratarse con la discreción y ética pastoral que distingue a un servidor del Señor.
  6. Si hay la confianza y la madurez, el pastor debe auxiliarse de otros hermanos para apoyar emocional y fraternalmente el proceso de conversión de la persona homosexual.
  7. Que en el ámbito de la localidad, se dé continuidad y promoción a programas sobre la familia y la educación sexual.

CONSIDERANDO QUE:

  • a) Toda conducta, incluso las que tienen factores orgánicos, no puede aceptarse sin cuestionar sus aplicaciones naturales, sociales y morales.
  • b) Somos responsables porque podemos controlar nuestra conducta, aunque no logremos controlar nuestros impulsos y emociones.
  • c) El juicio final de los pecadores le corresponde a Dios, no a los hombres.
  • d) La homosexualidad no se presenta en la Escritura como una alternativa de la vida en pareja y, al contrario, rechaza la conducta homosexual.
  • e) La Biblia considera la homosexualidad en el ser humano como una desviación de la naturaleza creada por Dios.
  • f) En la Biblia la conducta homosexual es una más de las señales del pecado en la raza humana.
  • g) Nadie nace homosexual sino que son mayormente factores extraordinarios los que propician la conducta homosexual (factores situacionales y ambientales).
  • h) La sociedad moderna tiende a relajar más su opinión sobre la moral sexual, considerando este relajamiento también como un signo de lo que se conceptúa como moderno.
  • i) En otras sociedades, la homosexualidad es presentada como una alternativa válida de vida en pareja y que ésta se promueve.
  • j) Hay una creciente acogida del manejo conceptual de las llamadas «preferencias sexuales» en nuestra sociedad, lo cual condiciona el criterio de la gente más joven, causándoles confusión.
  • k) Existe una gran carencia, en el ámbito familiar, de una educación preventiva adecuada que reduzca al mínimo los factores situacionales o ambientales que favorecen la conducta homosexual.
  • l) La evidencia científica no ha demostrado que la Homosexualidad es resultado directo de causas genéticas o neurohormonales.

DECLARAMOS QUE:

  1. La Iglesia de Dios (7o. día) A. R. reconoce el matrimonio monogámico heterosexual, como el instituido por Dios según las Escrituras; por lo tanto, rechaza las prácticas homosexuales y desaprueba la formación de parejas homosexuales por considerarlas contrarias a la naturaleza dispuesta y ordenada por Dios para el ser humano (varón y mujer).
  2. La relación heterosexual es más que la unión de los dos cuerpos: Es la armonización de cuerpos y personalidades complementarias.
  3. Es posible revertir la conducta homosexual y que, en un proceso lento, quienes muestran estas tendencias pueden incorporar una nueva conducta obediente a Dios.
  4. La experiencia sexual es un don de Dios, pero no es esencial a la realización humana. La única alternativa al matrimonio heterosexual es la abstinencia sexual. La verdadera «orientación» de los cristianos no es lo que somos por constitución física sino lo que somos por elección.
  5. Buscaremos hacer de nuestras comunidades un medio cristiano de amor, comprensión, aceptación y apoyo para los homosexuales.
  6. Estamos en contra de la marginación o la agresión a las personas que se declaran homosexuales.

«A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos y se les oscureció su insensato corazón».

«Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros. Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión».

«Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer.»

(Romanos 1:21; 24-28).

Continua…

15 abr 2007

EL ABORTO

INTRODUCCION.
El aborto es un tema de gran debate: desde su aceptación absoluta por particulares y su legalización en algunas naciones, hasta su rechazo absoluto, aun a riesgo de la vida de la madre.
El juramento de Hipócrates dice: “Adoptaré aquel método de tratamiento que, según mi capacidad y juicio, considere sea para el beneficio de mis pacientes, y me abstendré de todo lo que fuese nocivo y malicioso. No administraré una droga mortal a quien me la pidiere, ni aconsejaré su empleo; asimismo, no colocaré el pesario a una mujer para provocar el aborto”. (s. V a.c.).
La Declaración de Ginebra (1948) establece: “Mantendré sumo respeto por la vida humana desde el momento de la concepción”.
Es tema de debate, pues comprende aspectos legales como teológicos, éticos, sociales y personales. Tiene una fuerte carga emocional, ya que está asociado con los misterios de la sexualidad y la reproducción.
Pero no podemos, como cristianos, evadir nuestra responsabilidad de fijar una postura que sea claramente bíblica, basada en la ética cristiana y que responda eficazmente ante el avance de este grave problema social.
Hay dos razones para hacerlo:
Primero Porque el aborto se relaciona con la soberanía de Dios y con el carácter sagrado de la vida humana. Dios es único dador y sustentador de la vida y quien puede quitarla.
Segundo Porque el aborto atenta contra la Doctrina Bíblica del ser humano, pues sabemos que desde el momento de la concepción, y por más que el huevo o cigoto, luego embrión tenga poco desarrollo, está vivo y es humano. En la Primera Conferencia Internacional sobre el Aborto (Washington, D.C., 1967) se declaró: “No encontramos ningún punto en el tiempo entre la unión del esperma y el óvulo y el nacimiento del niño en el cual se puede negar que se trate de una vida humana”.


FUNDAMENTO BIBLICO.
Hay tres verdades importantes que van en contra del aborto manifestadas en el Salmo 139:
El ser humano es creación de Dios. “Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre” (v. 13 NVI). La concepción es el momento decisivo que da comienzo al ser humano. El extraordinario proceso de crecimiento embrionario es obra de la capacidad creadora de Dios. Y la vida como la muerte son prerrogativas divinas, no humanas.
Existe una continuidad entre la vida embrionaria y la vida adulta del ser humano. El salmista es en el presente un adulto, pero echa una mirada al pasado y se ubica en el tiempo en que aún no había nacido. Usa los mismos pronombres personales “yo” y “mi”, pues sabe que durante su vida pre y posnatal es la misma persona. Hay cuatro etapas de la vida del salmista enunciadas en el Salmo 139:
Primera: “Tú me has examinado” (v. 1). Esto equivale al pasado.



Segunda: “estás impuesto es todos mis caminos” (vv. 2-3). Aquí habla en tiempo presente.
Tercera: “Me asirá tu diestra” (v. 10). Esta equivale al futuro.



Cuarta: “me formaste en el vientre de mi madre” (v. 13). Aquí habla de su etapa prenatal.
En cada etapa se refiere a sí mismo como “yo”. Es la misma persona en el vientre de su madre, en la infancia, juventud y edad actual.
Hay una comunión personal entre Dios y el salmista. El mismo Dios que creó al salmista es quien ahora lo sustenta, lo conoce, lo ama y lo sostiene (vv. 1-6); nunca lo abandona (vv. 7-12). Y más que comunión, que habla de una relación recíproca, podemos decir que se trata de un pacto de gracia que Dios inició y que mantiene hacia nosotros. Dios nos amó desde antes de que nosotros pudiéramos responderle conscientemente, o sea, en nuestra vida intrauterina. Por tanto, lo que nos hace personas no es el hecho de que conozcamos a Dios, sino que El nos conoce a nosotros. ¿Qué significa esto? Que cada uno de nosotros YA ERA PERSONA desde el vientre de nuestra madre, pues desde entonces Dios ya nos conocía y nos amaba. ¿Es el feto una formación en el cuerpo de la madre? No. ¿Es un ser humano en potencia? No. ¿Qué es, entonces? Es una vida humana que, inmadura todavía, pero con la potencialidad de crecer hasta la plenitud de la individualidad humana que YA posee.
Este sentido de continuidad de la vida humana personal, obra de la gracia de Dios, está expresado en los siguientes pasajes de la Biblia: Job 31:15; Salmo 119:73; Eclesiastés 11:5; Salmo 22:9-10; 71:6; Jeremías 1:5; Isaías 49:1, 5; 46:3-4.
Incluso Lucas emplea la palabra griega "brefos" para referirse a la criatura que saltó en el vientre de Elisabet al saludo de María (Lucas 1:41), y es la misma palabra que usa para referirse al recién nacido (Lucas 2:22), y a los niños que traían a Jesús para que los bendijese (Lucas 18:15). El feto, como el recién nacido y el niño son totalmente seres humanos.
Esto nos hace preguntarnos: ¿el aborto no se justifica en ningún caso? Para responder a esta difícil cuestión compartimos nuestra postura oficial respecto al aborto.



DECLARACION GENERAL
La Iglesia de Dios (7º día) A.R. es una Organización Cristiana que está a favor de la vida desde la concepción. Consecuentemente estamos en contra del Aborto.
Sin embargo:
Comprendemos que hay casos especiales en que está en riesgo la vida de la madre, por lo que el aborto terapéutico podría ser necesario.
También rechazamos toda práctica de planificación familiar que incluya métodos abortivos.



CONCLUSION. Reconocemos que nos hace falta estar mejor informados sobre las implicaciones del aborto (legales, teológicas, éticas, médicas, sociales y emocionales), así como sobre la sexualidad humana y la reproducción. Esto ayudaría a facilitar la toma de una decisión adecuada ante la posibilidad de un aborto terapéutico, o poder superar los efectos de un aborto espontáneo. Pero, sobre todo, reconocemos nuestra necesidad de una estrecha relación con el Señor de la vida y un acercamiento a su Palabra, los cuales serán los pilares fundamentales donde fincar nuestra fe y conducta